Nuestra familia es imposible sin Tánger. Aún hoy, muchos de mis sueños nocturnos tienen como escenario aquel jardín (que podría dibujar arriate a arriate, árbol a árbol), aquella casa, de la que recuerdo cada habitación, cada pasillo, cada esquina, desde el piso superior hasta el dormitorio del sótano, donde generosas jadushes y jimos empezaron a enseñarme el arte de la golfería, alá las tenga en algún sitio bonito. Tánger perfume, Ontalafia agua, Mayrena tierra, los tres vértices del jardín de mi alma.
5 comentarios:
Hay dos asignaturas pendientes que tenemos la 3ª Generación familiar (la mía) y que fueron creciendo a la luz o, mejor dicho, a la penumbra de las veladas veraniegas en el porche de Mayrena: Hontalafia y Tánger. Con los abuelos siempre, con los tíos que estuvieran y los nietos mayores (aunque todavía no tanto como para bajarse a Pirámide) en un discreto segundo plano, rara era la noche que no se hacía referencia a alguno de los dos lugares. Siempre me han dado más envidia las posibilidades que se contaban de Hontalafia, aunque reconozco que me he reído más con las anécdotas de Tánger. La verdad es que después de conocer Marruecos me cuesta creer en el Tánger cosmopolita del que tanto he oído hablar...
(ahí va mi guante)
Vaya, bien empiezo, le he "cascado" una "h" a Ontalafia. ¡Si es que tenía que tener más letras!
Hontalafia con hache, Ontalafia sin hache, Mayrena con y griega, Mairena con i latina...
Todo vale en la sana diversidad familiar.
Ontalafia debería escribirse con H, pues deriva de "Fuente". Yo siempre la he escrito sin H, creo que las dos formas son correctas. En la cartografía 1:50.000 creo que viene sin H.
En cuanto a lo que dices de Tánger... me lo han dicho varias veces, pero para mí Tánger es adolescencia, alegría, sol, luces, aire libre, playa todo el año... , Tánger es una ciudad-hembra, no puedo pensar en ella sin una sonrisa en los labios. Recuerdo que, cuando vinimos a vivir a Madrid desde Tánger (yo tenía 14 años), la capital de España me pareció una ciudad triste, sucia, oscura, fría, nada acogedora, y no concebía como aquí la gente podía vivir en pisos en lugar de casas unifamiliares con su jardincito alrededor. Para mí en Madrid lo exótico era no ver chilabas blancas por la calle, ni borriquillos cargados de leña hasta arriba, ni coros de mendigos sentados en la acera pidiendo limosna al unísono, cantando mientras se balanceaban ¡aláa alá, aláa alarbi!, ni el bakalito de enfrente a nuestra casa (Fez 78) donde comprábamos kulubán y chicle bazooka, ni playa, ni el zoco grande que atravesábamos al ir al cole... Yo pasé en Tánger desde los 3 hasta los 14 años, creo que por eso influyó tantísimo en mi carácter (creo que más para bien que para mal) Tánger es... como una madre fea, pero madre al fin y al cabo.
"Tánger fuma en su bahía
el cigarrillo del muelle....."
Don Fernando dixit
Publicar un comentario