
Vamos subiendo hacia el Saltador.
Despacio…..
Boss, cómo siempre, se adelanta.
No importa.
Al trasponer la curva se detendrá, volverá sobre sus pasos, observará si continuamos en el camino, y como de costumbre se perderá entre la maleza y los árboles de la ladera del Monte.
Retornará varias veces para comprobar nuestra presencia.
Es posible que levante algún conejo, o liebre, o perdiz, lo sabremos por los histéricos ladridos con que acompañará su carrera tras el animal.
Y como siempre, se sentirá defraudado al comprobar que de nuevo ningún disparo acompaña su “muestra”, ni sus ladridos, ni su carrera......
Lo siento amigo.
Ni mis años, ni mi corazón, ni mis pulmones están ya para escopetas.
Despacio…..
Boss, cómo siempre, se adelanta.
No importa.
Al trasponer la curva se detendrá, volverá sobre sus pasos, observará si continuamos en el camino, y como de costumbre se perderá entre la maleza y los árboles de la ladera del Monte.
Retornará varias veces para comprobar nuestra presencia.
Es posible que levante algún conejo, o liebre, o perdiz, lo sabremos por los histéricos ladridos con que acompañará su carrera tras el animal.
Y como siempre, se sentirá defraudado al comprobar que de nuevo ningún disparo acompaña su “muestra”, ni sus ladridos, ni su carrera......
Lo siento amigo.
Ni mis años, ni mi corazón, ni mis pulmones están ya para escopetas.
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