
De los muchos perros que en Mayrena han sido, yo guardo un especial recuerdo de dos: Bronco y la Rabota. Siempre me ha sorprendido el contraste entre los perros urbanitas (gordos, histéricos, cagones de aceras, estresados) y los perros de campo (delgados, tranquilos, felices) Tanto Bronco como Rabota (Picia para la mayoría) han sido dos de los perros más monteros que ha habido en Mayrena. Me bastaba dar unos silbidos cuando salía hacia el monte para que acudieran al instante dando saltos de alegría porque los llevaba de excursión.
3 comentarios:
Bronco, Picia (rabota para los amigos....)
También para mi tienen buenos recuerdos.
Picia, bautizada así por el Jefe, llegó a nosotros gracias a que un día mi secretaria Conchita me dijo:
"Señor Erice, me han regalado una cachorrilla pastor alemán, tiene tres meses, y cómo yo no puedo tenerla en casa, si usted la quiere puede servirle cómo guardiana en su Finca de Caravaca".
Fui a verla, y la primera, segunda y tercera impresión fue horrible. Aquello no era ni pastora, ni alemana, y casi, casi no era ni cánido.
Pero....
Me miró con esa mirada que solo los perros tienen, y ante aquellos ojos miel, que suplicaban, más que pedían, amor y cobijo, no pude negarme y salimos los dos para José Abascal.
Allí la tuvimos dos meses que sirvieron para que Paloma supiera lo que es un perro, y no hiciese ascos a la inminente llegada de Mizar.
Y de allí a Mayrena.....
Y a pesar de su aspecto, de su pequeñez, se hizo la hembra dominante, y todos los perros que coincidieron con ella, entre otros Ros (Archibald para los amigos)la respetaron cómo su líder, e incluso Boss, que la conoció siendo cachorro, y poco antes de morir, tuvo que enseñarle la panza en señal de sumisión......
Bronco....
El único perro que la Jefa quiso de verdad. Fue SU PERRO.
Y tengo a gala haberle salvado la vida. Os cuento.
Verano de no se que año, dormía yo en lo que después fue el dormitorio de Fernando y Carmen.
Bien entrada la madrugada me despiertan unos ruidos provenientes del depósito de agua que, descubierto entonces, y a raíz de lo que cuento, cubierto hoy, se construyo al lado de la pista de tenis, en la placeta donde los Fontes nos sirven esos espléndidos aperitivos.
Después de un rato y un tanto escamado bajé a ver que era lo que producía esos ruidos.
Llegué al depósito, y allí, exhausto, casi rindiéndose ya a su suerte, Bronco se debatía, desde no se sabe cuanto tiempo, por salir del agua.
Tal vez, sediento después de alguna de sus correrías, se inclinó a beber, perdió pie y cayó al agua, de donde no podía salir ya que el nivel estaba a más de 30 cm. del borde.
Lo saqué del agua, muy cansado y casi agotado dio varias cabriolas de alegría a mi alrededor, y se alejó hacía el pino de la placeta a recuperar el resuello..
Aún hoy, si os asomáis por la trampilla, siguen en la pared las huellas de sus uñas, que en su desesperación por salir, dejó grabadas allí para siempre.
Bronco, Picia, que dos buenos ejemplos de aquellos perros que en Mayrena han vivido.
Sirva este comentario como homenaje a todos los que en Mayrena han sido....
Para mi, aparte del cariño que he tenido a todos ellos, los perros de Mayrena por excelencia fueron los de mi infancia: Sansón, Yaka y Mayra.
Un recuerdo unido a ellos es aquella Semana Santa que parió Yaka y Quique primo fue intentando sacar adelante la camada en la chimenea del comedor. Iban muriendo uno a uno para desesperación de todos hasta que sólo quedo uno (López creo recordar que le llamamos). También murió finalmente. No sé que edad tendría pero fue la primera vez que me apenó la muerte de un animal. Ahora me conmueve mucho más. Más que la de los humanos, exceptuando a los niños. De hecho posiblemente me costaría más matar a un perro que a un hombre. Menos mal que soy militar y no veterinario...
Yo, como Pedrijo (debemos ser de la misma generación) sólo recuerdo a Sansón, Yaka y Mayra, y Picia me suena a perra, pero no la visualizo. A propósito de Picia, no tenéis ninguno alguna foto de Picio, no el perro sino la fregoneta. En él hicimos incontables viajes a Mayrena.
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