27 octubre 2008

Entró, entró...

Cuando no existía el “ojo de halcón”, para ver si la bola había entrado o no en un partido de tenis, había que mirar el bote desde arriba, verticalmente, como hace este juez de silla en el campeonato de Mayrena de 1968 (que por cierto gané brillantemente)




1 comentario:

Anónimo dijo...

HARTO SOSPECHOSO ES QUE EL OJO DE HALCÓN, EL ÁRBITRO, Y EL GANADOR DEL TROFEO, SEAN, COMO LA TRINIDAD, LA MISMICA PERSONA.

DE TODAS MANERA, COMO ESCORZO, BELLISIMO ESCORZO.