09 junio 2008


AMARCORD

Este pasado domingo, por la mañana, me topé en el Retiro con un concierto de la Banda Municipal que interpretaba temas de zarzuela, de esos de música ligera, reconocible y fácil.

Y me vinieron a la memoria viejas escenas mayreneras. Y al estilo de la famosa película “Amarcord”, que se puede traducir como “Me acuerdo cuando …”, se me formó en la imaginación la siguiente escena, que unos cuantos reconoceréis:

El escenario es el porche, (siempre por la noche) y por eso acompaño su foto, para ayudar a enmarcar la trama.

La protagonista es la zarzuela, en cualquier variante: Luisa Fernanda, El rey que rabió, La alegría de la huerta, etc …

Como starring, Juan-tío, marcando con su potente voz el tema de cada pasaje, co-staring, la vieja, que se sabía todas las letras y hacía también las veces de apuntador. Junto a ella, Patato le soplaba a la apuntadora lo que a ella se le olvidaba.

Y alrededor, el coro, formado por los demás, con aportaciones muy desiguales, pero con mucho entusiasmo. Con tanto entusiasmo como Pedro aportaba su segunda, tercera o incluso su cuarta voz al tema principal, yendo a veces a parar a los cerros de Ubeda.

Al rato se acababa el concierto, sin darle importancia a la cosa, y después de empujarnos un poco unos a otros, cada cual se iba a su bola, los más jóvenes al pueblo a ver si de una puta vez mojábamos, y los mayores a jugar al bridge.

Posiblemente la escena se repetiría varios días a lo largo del verano, y era una actividad más sin la menor trascendencia.

Pero hoy, al cabo de cincuenta años, lo que fueron momentos pasados como de refilón, se me han presentado con una enorme fuerza evocadora de la Mayrena de los años sesenta.

A los sobrinos esto les parecerá lo que en realidad es: una batallita de los abueletes. Pero no lo dudéis: algo que ya hayais vivido o que estéis viviendo estos mismos días sin darle la menor importancia, ya sea en Ribadesella, Marbella, Valverde o el Rosalejo, por ejemplo, aparecerá de repente, dentro de cincuenta años, en vuestra cabeza, y le dedicareis una sonrisa suave y algo cansada, nostálgica en el buen sentido, como la que yo viví ayer.

Un abrazo, Qq tío.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como nunca fui muy zarzuelero, mientras os oía cantar Doña Francisquita a 8 o más voces, yo entonaba a la guitarra el "retiens la nuit" de Johny Halliday, debajo del pino. Con tanta murga, el día siguiente solía llover, a veces hasta caía un pedrisco.

Aún quedan reminiscencias de nuestra afición al bel canto. En un viaje reciente desde Mayrena a Madrid que hicimos juntos, Pedro me puso el CD de Don Pasquale, que tuve que soportar íntegro estoicamente, y no sólo el CD en sí, sino además los acompañamientos vocales de Pedro que, cuando intentaba eso de "mile furi mile furi dentro il petto" (o algo así), se mezclaban con gallos y cofcofs que me hacían exclamar en silencio "¡lamadredelamolermoso!" Casi casi que prefiero aquel otro viaje del alioli...

Anónimo dijo...

Don Pasquale no es la peor opción. Siempre te puede sorprender con el único disco de Nana Mouscuri (no es que publicara un sólo disco, sino que fue el único que vendió) o los grandes éxitos de Los Chalchaleros, que empiezan bien pero a las tres horas, como que cansan un poco...

Anónimo dijo...

Joá, y yo que creía que lo bordaba......
ahora veo que solo lo zurcía....