Rebuscando por sus rincones, linterna en mano, aquí y allá, arriba y abajo, la cueva de Mayrena nos muestra algunos secretillos que tiene guardados y que nadie o muy pocos han visto. Como por ejemplo, esta extraña formación que indica que quizás no es cueva sino cuevo.
O esta lagrimilla silenciosa con la que nos despide cada vez que vamos a verla.
3 comentarios:
Es lógico, que después de marchito el cactus que, en la placeta, y durante muchos años, fue el símbolo de la Familia, éste se convirtiera en piedra, Pétreo Tótem, y se refugiara en la más profundo de la Cueva, ¿Cuevo?, de Mayrena. Sin pensar que Diego, ¡cómo no!, algún día intentaría despertarlo de su letargo.
Dejarlo dormir, representó un día a los Varones de la Familia.
Hoy, afortunadamente, ellas empiezan a equilibrar la balanza.
Y si algún día, Diego, descubres a su pareja pétrea, matrimonialos, el Cerro gordo se irá cubriendo de cuevitas y cuevitos para solaz y esparcimiento de nuestros choznos.
Su pareja ... ¿no será la sima del calar?
¿Seguro que la segunda foto no es el dedo de E.T.?
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